#abcpatrimonio: Antiguo/gua

ÁngelaABCPatrimonio0 Comments

Comenzamos #abcpatrimonio con la primera palabra relacionada con el patrimonio cultural, que nos ayudará a acercarnos a este cuando no sabemos por dónde empezar.

Recuerda, #abcpatrimonio es una serie que habla del patrimonio cultural con un artículo por cada letra del abecedario. Puedes ver todos los artículos aquí 

 

Definiendo antiguo/a

  1. adj.Que existe desde hace mucho tiempo.
  2. adj.Que existió o sucedió en tiempo remoto.

 

Cuando vemos cosas que denominamos antiguas, algo en nuestro interior les asigna automáticamente un valor. Si miramos la definición del término y sus distintas acepciones, algunas nos dan pistas acerca de cómo nos guía nuestra mente cuando aquello ocurre.

  • Existe desde hace mucho tiempo . Esto es, pertenece al pasado, y puede que al nuestro o al de nuestra familia. Es posible que nos traiga recuerdos, o que evoquemos historias que no hemos vivido pero que nos han contado.
  • Existió o sucedió en tiempo remoto . Cuando pensamos en lo remoto, nos referimos a un pasado del que no hemos participado. Algunas cosas antiguas pertenecen a periodos más allá de la historia reciente. Cuando paseamos por ciudades o pueblos, nos encontramos con calles, edificios, construcciones, que se remontan a siglos anteriores. Lo denominamos casco antiguo o casco histórico y tendemos a conservarlo.

 

Lo antiguo como valor personal y colectivo. El Patrimonio Cultural.

A través de estas acepciones hemos visto ejemplos de situaciones en las que tendemos a valorar y apreciar lo antiguo. Lo antiguo nos sirve para rememorar recuerdos valiosos y lo atesoramos porque sentimos que nos ayudará a mantenerlos vivos.  Lo antiguo es también legado de épocas que no hemos vivido y que nos resultan desconocidas. Sin embargo, estos vestigios nos ayudan a aprender sobre ellas. Son contenedores de historia.

Es natural que asociemos lo antiguo a lo valioso. Puede ocurrirnos con cualquier objeto. Lo que ocurre con este valor, es que puede ser más personal o colectivo.

En el caso del valor personal, podemos pensar en un álbum de fotos familiar con imágenes de nuestros antepasados que fueron tomadas en el siglo XIX. Sin duda, este objeto es algo que custodiamos con cariño y que, además, nos aporta esas sensaciones y emociones que hemos descrito más arriba.

En el caso del valor colectivo, podemos pensar en el casco antiguo de las ciudades. Desde luego esos edificios han sido y son habitados por personas, o se utilizan para propósitos particulares, pero forman parte de algo colectivo: la población que habita esa ciudad o pueblo. El momento en que una comunidad considera colectivamente el valor, podemos hablar de patrimonio.

El patrimonio cultural tiene muchos valores y características, pero una de las más accesibles en muchos casos es la antigüedad, por los motivos que hemos visto. Siempre hay fascinación y misterio en torno a lo antiguo, que tiene la capacidad de hacernos evocar y fantasear sobre aquello que no podemos vivir, pero de lo que sin embargo nos quedan restos.

¿Pero todo lo antiguo es patrimonio? Patrimonio Emocional.

¿Entonces todo lo que vemos antiguo es patrimonio? ¿Desde mi álbum de fotos hasta la campana de la iglesia? No. Veremos más adelante que, entre otras cosas, denominar algo como patrimonio cultural es un mecanismo que utilizamos para señalar las cosas que son valiosas y que tenemos voluntad de conservar. Acabamos de ver que la antigüedad es una característica comúnmente asociada al patrimonio cultural, pero eso no significa que todo lo que sea antiguo tenga que ser denominado patrimonio cultural. ¿Cómo podríamos vivir, si todo lo que nos rodea estuviera protegido? Sería imposible. En general, se selecciona, dentro de lo antiguo con valor colectivo, lo que es patrimonio cultural. ¿Quién lo selecciona?Lo veremos próximamente pero, aquí está el quid de la cuestión.

“¿Y qué hay de mi álbum de fotos? ¿No es valioso?” Que no sea patrimonio cultural no significa que no sea valioso; es más, funciona como patrimonio. Se trata del patrimonio emocional, algo muy querido a título individual o para unos pocos allegados, que conservamos en el ámbito privado. Ahí radica su principal característica, el factor personal. Yo conservo libros de mi abuela no sólo porque sean interesantes, sino porque me recuerdan al tiempo pasado con ella.

Pero ojo, hay patrimonio cultural que está formado por lo que fue o es patrimonio emocional de muchas personas. ¿Qué hay sobre los diarios o correspondencia de personajes históricos que hoy se conservan en museos o bibliotecas? En su momento fueron importantes para alguien a nivel emocional y se han convertido en relevantes a título colectivo.

Si algo vamos a comprobar a partir de hoy, es que con la cultura y el patrimonio los límites bien marcados y las ordenaciones claras no existen.

¿Cosas antiguas?

En todo el post hemos hablado de cosas o algos. Además, sólo hemos puesto ejemplos con protagonistas materiales, tales como objetos o construcciones. Pero podemos hablar de “algos” o “cosas” antiguas que no tienen por qué ser objetos. Por ejemplo, hay muchas manifestaciones como la música, el teatro, las fiestas populares, que son cosas antiguas y que son patrimonio cultural. Además, con estas manifestaciones ocurre algo que nos liará más aún la cabeza: se trata de cosas antiguas pero que se repiten o recrean en el presente. ¿Entonces es un hecho antiguo o es actual?  ¿Cómo lo clasificamos? Lo veremos.

¿Nos sirve lo antiguo para definir el Patrimonio Cultural?

No. Aunque es una característica común, no podemos definir el Patrimonio Cultural simplemente a través de la antigüedad. Existen muchas acepciones de Patrimonio Cultural. Veremos que, además, estas definiciones evolucionan con el tiempo. Hablaremos de ello en artículos que revisan la historia del término, pero con este #abcdelpatrimonio de lo que se trata es de que nos acerquemos sin esquemas previos que nos condicionen.

 

La ilustración de Juan García

Esta sala en la que podemos ver objetos de todo tipo, reúne un poco la mezcla de lo que hemos visto aquí: objetos antiguos que pueden tener valor personal o colectivo. Algunos pueden ser patrimonio cultural, otros no.

Esa es la sensación que podemos tener al entrar en el desván de casa de los abuelos, en la tienda de un mercadillo, en un anticuario o, incluso, en un museo, en la que reconocemos que todo es antiguo, pero no sabemos si es valioso, para quién lo es, o a qué nivel.

 

Tu patrimonio emocional.

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